junio 19, 2026

Chirie Vegas vuelve con Super Yo!

«Super Yo» no cuenta una historia lineal, es más como un collage de recuerdos, códigos, referencias y reflexiones.

Son imágenes aparentemente dispersas, pero todas giran alrededor de una idea: El «Superyó»


Para Sigmund Freud el Superyo es cualquier estructura que te dice cómo debes comportarte.

Creado en parte por el entorno y las circunstancias pero cristalizado por uno mismo.

¿Y si el Super Yo es el propio Chirie?

Porque cuando llevas años construyendo una carrera, empiezas a cargar con tu reputación, tu legado, las expectativas …

Y eso acaba convirtiéndose en una nueva forma de auto-censura.

Chirie Vegas Fotografía por Javi Ziontifik

@chirievegas @javiziontifik

«Bendita la palabra mata super yo»

Repetido como estribillo deja de ser solo celebración de una liberación pasada y se vuelve algo que el propio Chirie necesita decirse cada vez que se sienta a escribir para no quedar paralizado por su propia leyenda.

«Escurre la palabra siempre al mismo tono»

Aquí aparece el peligro de todo artista veterano. El tono ya está aprendido. La fórmula ya funciona. Y por eso existe el riesgo de repetirse. De convertirse en una copia de uno mismo. Es la compulsión de repetición convertida en escritura.

Tambien toma prestada una idea de Lacan la palabra como arma: «La palabra mata la cosa» Para Lacan, cuando nombramos algo dejamos de relacionarnos con la cosa real y pasamos a relacionarnos con un símbolo. La palabra sustituye a la realidad. La paradoja final. La canción termina diciendo:

«Ni caricias ni besos.»

Recuerda al pionero del Jazz Tropical Tino Contreras con su «Ni caricias ni besos». Y ahí aparece la idea más dura de toda la letra. La palabra puede matar al Superyó. Pero no devuelve lo que se perdió, ni devuelve el contacto humano. La liberación existe. La reparación, no necesariamente.

Vinilo de 7″ en la tienda de Gamberros Pro

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